Casi
Casi olvidaba como se sentía. El poder pensar en alguien y sentir una ligereza en el cuerpo. El saber que no eres el único que piensa en tí cuando cae la noche. El saber que alguien se interesa por tí, tan siquiera un poco, en esa dulce manera. Casi olvidaba la ansiedad del día esperado, de decir las palabras correctas, de reír en el momento adecuado. Casi olvido buscar dos palitos para revolver el café, en vez de uno. Casi se pierden en mi memoria esos encuentros casuales, esa mirada feliz, esa forma en que se van los minutos sin pensarlo. No puedo predecir si llegaré a olvidar todo esto, pero puedo asegurar que es muy grato saber que todo aquello sigue ahí. Es bueno sentirse vivo de vuelta, como despierto de un largo sueño, en donde la luz que nos despierta, nos encandila los ojos y no podemos ver mas allá. Por lo menos por ahora. Espero que mis ojos se acostumbren a esta luz cegadora y pueda ver que viene después. Solo queda recordar aquello que casi se olvida y traer dos cubitos de azúcar, en vez de uno.


